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Juguetes a precios asequibles, ¿realmente son seguros?

Estudios recientes efectuados por la oficina de control de calidad TÜV testifica que dos de cada tres juguetes baratos no pasan el control de calidad. En tiempos de festividades como cumpleaños, verano y navidad, ejemplos más destacados, se suelen regalar diversos juguetes que harán las delicias de los más pequeños de la casa. ¿Pero realmente estamos seguros que son fiables y de calidad?

Comprobar la homologación

A la hora de adquirir juguetes es primordial certificarse bien y comprobar concienzudamente que dicho artículo contenga la pegatina de la CE, la cual, ratificará que ha pasado todos los controles de calidad y seguridad. Es muy recomendable cerciorarse de que su etiquetado de homologación de CE sea el correcto y no una falsa imitación. No se debe pasar nunca por alto las instrucciones de uso, deben estar escritas en español y, sobre todo, no menos importante es tomar en cuenta la edad recomendada por el fabricante.

Las tiendas especializadas

En tiempo de crisis, desgraciadamente el nivel adquisitivo de las familias les hace pasar por alto este dato tan importante, como es, optar por la seguridad en los juguetes. A la hora de comprar ese regalito tan esperado por los más pequeños de la casa, en ciertas ocasiones, se opta por adquirirlos en bazares y en sitios poco recomendados. Lo más certero sería comprarlos en tiendas especializadas.

En una publicación expuesta en el mes de julio por fuentes informativas nacionales se puede observar un comunicado realizado desde la CE, dirigiéndose a la empresa certificada en la seguridad en juguetes TÜR. La Unión Europea comunica el refuerzo indiscutible de las normas de seguridad en los mismos. Gracias a estas medidas más estrictas se conseguirá una mayor seguridad en los juguetes y más tranquilidad a la hora de su adquisición. Los mayores perjudicados en todo este asunto serán los juguetes importados desde china, siendo el 80% de la fabricación y venta en la Unión Europea.

Imagen de Gallerist – Fotolia

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Juguetes de ayer, juguetes de siempre

Los juguetes forman a las personas desde pequeños y tienen una gran influencia en el crecimiento adecuado de los niños. Algunos juegos se han mantenido a lo largo de la historia.

La tradición permanece

Muchos niños adquieren juegos de sus antepasados y los comparten con sus compañeros, enseñándoles como se juega. De esta manera, algunos juegos han ido pasando de abuelos a padres y de padres a hijos, o de abuelos a nietos. Las escuelas también tienen una gran influencia en el mantenimiento de los juegos clásicos. Los profesores enseñan a los alumnos los juegos tradicionales como la comba, el ahorcado, tres en raya etc. Los mayores son muy dados a jugar con los niños a juegos tan clásicos como la oca, parchís o las cartas. Los niños hacen de estos juegos clásicos nuevas versiones adaptadas a la época, y seguramente creen millones y millones de nuevos juegos, que no son más que nuevas versiones de los ya existentes. Las empresas fabricantes de juguetes también evolucionan en la confección de esos juguetes clásicos, adaptándolos a la demanda actual. Así pues, son muchas las que crean peonzas con luces, juegos de la oca parlantes o domino digital.

La digitalización de la sociedad

Con las nuevas tecnologías los juguetes tomaron una nueva dimensión. Muchos juegos dejaron de tener fama. Los videojuegos acaparan la atención de la mayoría de los niños, sobretodo de aquellos cuyos padres trabajaban hasta altas horas de la noche, los cuales no podían pasar demasiado tiempo con los niños y en consecuencia prohibirles el uso de esos juegos, o bien proponer actividades alternativas. Sin embargo, son muchos los videojuegos que vuelven al pasado y son creados como nuevas versiones digitales de los antiguos juegos ya exigentes. Así por ejemplo, el clásico solitario, ahora ya disponible en la mayoría de ordenadores y con diferentes tipologías.

Imagen de Tatjana Rittner

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El desarrollo de la infancia

La infancia es la etapa más importante del desarrollo humano, ya que determinará el posterior desarrollo durante el resto de la vida del individuo. El entorno en que el pequeño se desenvuelve es muy importante y, por tanto, los estímulos que reciba por parte de sus educadores, entendidos como sus padres y maestros, también serán decisivos para su aprendizaje y evolución. Por tanto, sus educadores deberán prestar especial atención a la relación que establecen con el niño y a los estímulos que les proporcionen. En este aspecto, los juguetes educativos se constituyen como una gran ayuda para esta fase de desarrollo y aprendizaje tan relevante.

Aprender jugando

Los niños aprenden de todo lo que les rodea, aprenden incluso cuando ni ellos ni los adultos son conscientes. Es muy fácil aprender y enseñar sin tener delante un libro o una pizarra, a los niños les encanta aprender jugando con mamá o papá, con sus maestros o con otros niños. Hay infinidad de juegos que funcionan muy bien para aprender, por ejemplo, números, animales o colores, pero hay otro tipo de herramientas, los juguetes educativos, que permiten al niño descubrir y aprender por sí mismo. Los juguetes educativos se perfilan como instrumentos muy beneficiosos para el desarrollo cognitivo y psicomotor del pequeño. La mayoría de ellos están basados en la manipulación, experimentación y descubrimiento, ya que estas tres destrezas son las más efectivas para construir un aprendizaje significativo en el niño. Además, la ventaja de los juguetes educativos es que los hay para todas las edades, incluso para adolescentes.

Diversas especialidades

El mundo de los juguetes educativos es inmenso, puede ir desde un simple juego de construcción para que el niño mejore la coordinación viso-manual y la psicomotricidad fina hasta una maqueta del sistema solar en la que el niño puede apreciar la situación de los planetas o el movimiento de rotación de la Tierra. De este modo, el pequeño podrá elegir el juguete que más se relacione con sus intereses, pues existen juguetes educativos relacionados con todas las áreas: construcciones, matemáticas, física y química, biología, anatomía o astronomía, entre otras.

Imagen de Elvira Schäfer – Fotolia

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La diversión de los más pequeños

Si preguntamos a un niño qué es lo que más le gusta hacer, la inmensa mayoría, sin dudarlo ni un momento, contestará que lo que más le gusta es jugar. Jugar es la actividad favorita en la infancia. Los más pequeños tienen una gran imaginación para inventar juegos o para darle usos diferentes a los objetos, convirtiendo una simple cuchara en una varita mágica o una silla en un caballo. Además, el desarrollo infantil se ve muy favorecido con el juego, por eso, actualmente en las escuelas se pretende que los pequeños aprendan jugando. Para ello, además de los múltiples juegos que inventan los maestros y maestras, en las aulas los alumnos cuentan con juguetes para niños que son utilizados también para enseñar contenidos académicos como matemáticas o lengua.

Para todos los gustos

En el mercado existen infinidad de juguetes para niños. Cada año, cuando se acerca la Navidad, las televisiones bombardean con anuncios que pretenden captar el interés de los más pequeños. Los juguetes para niños invaden las televisiones, superándose en originalidad y utilidad año tras año. Aunque los gustos de los niños son bastante comunes, hay multitud de opciones: muñecas que se comportan como bebés y otras que bailan, cantan y visten como adultas, carritos y cocinitas, aviones y coches teledirigidos, juegos de construcción o juguetes educativos, siendo estos últimos los que más gustan a los padres y los que los maestros recomiendan cada año a sus alumnos. Sin olvidar, por supuesto, los juguetes de los dibujos animados favoritos de los niños, que son un importante reclamo comercial. En definitiva, las tiendas de juguetes para niños cuentan con todo aquello que los los pequeños consumidores desean.

Haciendo cuentas

No se puede hablar de juguetes para niños sin hablar de su precio. Los padres consideran que los precios son abusivos, ya que un simple juguete, como una muñeca, cuesta alrededor de 25 euros. Otros más complejos pueden rondar los 120 euros. En las navidades de 2010 el gasto por niño en España fue de 179 euros y para 2011 se estima que aumente en torno al diez por ciento.

Imagen de inarik – Fotolia

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Cómo evitar el consumismo en niños

Se considera que el consumismo es un fenómeno que tiene su origen en la lógica propia del capitalismo, en la cultura del consumo, de la necesidad incesante. Un elemento que preocupa cada vez más en la educación, sobre todo a edades tempranas. La llegada de las navidades es un buen momento para hablar de esta cultura, que tiene especial importancia cuando afecta a los niños, y de la elección de los juguetes infantiles, un buen campo de análisis.

Causas

Entre las principales causas que dan pie a un excesivo celo con lo material se podrían destacar las campañas de publicidad, predispuestas para fomentar el consumo en masa; la cultura de usar y tirar; la mala calidad de algunos productos, unidos al concepto de obsolescencia, y la cultura de la imitación, que en muchas ocasiones deviene en una falta de personalidad e identidad propias.

Educar y controlar

Sin duda, la mejor vía para solucionar este tipo de comportamientos se encuentra en la propia familia. Una buena cultura familiar de cara al gasto y al consumo generará buenos hábitos de compra en los más jóvenes. Por eso, es importante comenzar con la educación a una edad temprana. Los juguetes infantiles pueden ser una buena manera de dar a entender a los niños la perspectiva correcta frente al consumo. No fomentar los caprichos, no colmar siempre todos los deseos y seguir con atención los hábitos privados es algo positivo. Asimismo, en edades algo más avanzadas, siempre es efectivo mantener un control de gasto, bien fijando cantidades o fomentando la autosuficiencia.

Juguetes con valor añadidos

En este sentido, la navidad es una época en la que, debido a la concentración de fechas señaladas, en la que los juguetes infantiles son el centro de atención de los más pequeños, los padres tienen la oportunidad de elegir qué tipo de juegos convienen más a sus hijos. Es importante saber qué partes del niño necesitas ser estimuladas, para encontrar un equilibrio en el desarrollo de sus habilidades y emociones, y generar una respuesta positiva a través de juguetes con valor añadido.

Imagen de netrun78 – Fotolia

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El buen desarrollo de la motricidad infantil

El juego representa para los niños la mejor vía de desarrollo psicológico y físico, por ello los juguetes son cada vez productos más elaborados y sofisticados

Crecer jugando

Los primeros meses de los bebés suponen un viaje de exploración que les lleva a sentarse, gatear y andar. Los niños nacen con los componentes esenciales para el movimiento, sin embargo, depende de cada bebé el desarrollo de estas habilidades. El control que los niños tienen sobre su cuerpo al nacer parece escaso, pero esos movimientos erráticos son el paso previo y rudimentario de acciones más complejas. Cada movimiento que un niño hace traza nuevos senderos en su cerebro y da inicio a los procesos que se requieren para su correcto desarrollo. El instinto natural de los seres humanos logra que los niños vayan desarrollando sus capacidades psicomotrices conforme crecen, sin embargo, el juego es un factor imprescindible para que esta progresión sea posible y correcta.
Los colores y los sonidos son lo primero que distinguen los bebés, que más adelante empiezan a familiarizarse con las textura y las formas de los objetos, por ello cada edad tienen los juguetes infantiles más adecuados. Los bebés son imanes de percepciones que se agudizan conforme van descubriendo el mundo y así, los juguetes evolucionan con los propios niños.
Al principio, los juguetes infantiles son coloridos y ruidosos, y a través de ellos, el bebé recibe sensaciones nunca antes percibidas. Más adelante, los puzzles o los juguetes de montaje y desmontaje son los más adecuados para el desarrollo de los niños, que han adquirido ya la capacidad de agarrar, manipular y lanzar. A medida que crecen, gracias al juego y a los juguetes, ponen en alerta sus sentidos y descubren su cuerpo a la vez que coordina mejor sus movimientos. Poco a poco, el niño es capaz de imaginar y crear y los juguetes que puede disfrutar son cada vez más sofisticados.
Los juguetes infantiles también mejoran la convivencia y la capacidad de socialización. Asimismo, los niños adquieren responsabilidades con el cuidado o el ordenamiento de sus juguetes.

Imagen de Michael Kempf – Fotolia

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Tecnología hecha para niños

Los niños se adaptan a las nuevas tecnologías de forma natural, acostumbrados ya a los ordenadores y demás aparatos, los juguetes no podían quedarse atrás en esta carrera innovadora.

Ciencia al servicio del divertimento

Los juguetes han evolucionado, como la mayor parte de los aspectos cotidianos, de la mano de la tecnología. Las posibilidades que ofrecen los juguetes modernos basados en la innovación son cada vez más amplias y casi el 90% de los niños, según un estudio realizado por un fabricante, prefiere los juguetes tecnológicos a los tradicionales. La mejora de materiales a través de la nanotecnología o la aplicación de los últimos avances de la ingeniería informática están a la orden del día en la fabricación de juguetes.

La fabricación de los juguetes modernos conlleva un proceso de elaboración tan sofisticado como el de un vehículo o un electrodoméstico. Los ingenieros trabajan en colaboración con diseñadores y psicólogos para conseguir juguetes modernos que estimulen y atraigan a los niños.

Los juegos más exitosos y conocidos son los videojuegos, que comenzaron a extenderse entre los preadolescentes en los años 80, aunque, ya en la década de los 40, aparecieron las primera supercomputadoras y en los 60 surgieron los primeros videojuegos modernos. Actualmente, los videojuegos alcanzan cotas de realidad casi inimaginables. Los jugadores pueden ser desde niños pequeños hasta adultos y existe la posibilidad de sumergirse en estos entretenimientos hasta extremos que pueden causar problemas de sociabilidad. A pesar de estos riesgos, derivado siempre de un mal uso, los videojuegos desarrollan capacidades de los niños como la destreza visual, la superación o el trabajo en equipo.

Los juguetes tradicionales se reconvierten

Además de los extendidos y conocidos videojuegos, existen otros modernos juguetes que copan el mercado. Los juguetes teledirigidos con mandos a distancia o incluso a través de teléfonos móviles, los muñecos interactivos o las mascotas virtuales son otros entretenimientos ligados a los avances tecnológicos. Muchos juguetes tradicionales se convierten en juguetes modernos gracias a la innovación. Instrumentos musicales, proyectores o juegos de música no se quedan atrás y se adaptan también a los nuevos tiempos.

Imagen de goldencow_images – Fotolia

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Juguetes para niños… hechos en casa

Con la profunda recesión económica en la que estamos metidos, incluso los Reyes Magos lo van a tener complicado para dejarnos buenos regalos este año. Eso si todavía conservan su trabajo. No obstante, tenemos opciones para que los niños no dejen de tener juguetes divertidos: hacerlos en casa.

Fabricar un juguete casero

Ahora que se acerca la Navidad, algo que es difícil obviar porque los ayuntamientos españoles cada vez encienden antes las ya también cada vez más austeras iluminaciones navideñas, hay dos palabras que se nos vienen sin remedio a la cabeza: niños y juguetes. Los pequeños son los que más disfrutan de la Navidad y los juguetes son una de sus herramientas preferidas para disfrutar de un periodo en el que, además tienen vacaciones. Sin embargo, los juguetes actuales, cargados de tecnología, son muy caros, por lo que para abaratar la cesta de Navidad podemos optar por fabricarlos en casa.

Un juguete en tres minutos

Las posibilidades abiertas por Internet hacen que cualquier persona pueda ser capaz de fabricar un juguete para niños en menos de tres minutos. Son numerosos los vídeos, que nos enseñan, por ejemplo, a hacer un divertido cepillo de dientes que se mueve hacia todos los lados con sólo la cabeza de un cepillo, el aparato vibrador de un móvil y una pequeña pila. Otros te enseñan, también, y si tus niños son amantes de los juguetes voladores, a fabricar un avión con sólo un vasito de plástico desechable, una caja de cartón, cinta aislante, unas pajitas, tijeras, el tubo de cartón de un rollo de cocina, pegamento y unas pinturas. Un poco de paciencia y buen hacer y el juguete para los niños estará listo.

Sin complicaciones

Ahora que, si no somos demasiado aplicados en lo que a manualidades se refiere, tenemos otras opciones mucho más sencillas y rápidas de realizar para que nuestros niños tengan su juguete. Por ejemplo, colocamos una cesta en el centro de la habitación y realizamos unas cuantas bolas de papel; después sólo queda jugar a ver quién es capaz de encestar más.

Imagen de Stefan Gräf – Fotolia

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Los juguetes educativos enseñan mientras divierten

¿Es posible divertirse mientras uno aprende? Por supuesto que sí. Los juguetes educativos son la prueba de que los niños pueden aprender, casi sin darse cuenta, mientras pasan un buen rato.

Juguetes que enseñan

Desde hace algún tiempo, pediatras y psicólogos infantiles coinciden en que la mejor forma para que un niño aprenda es que se divierta mientras lo hace. Para ello, son muchos los juguetes educativos que existen en el mercado, destinados además, para todas y cada una de las fases de desarrollo del pequeño, desde que nace hasta que cambia los juguetes por los libros. Y para elegir el juguete adecuado, sólo hay que fijarse en las etiquetas que portan la mayoría de ellos, en los que se fija la edad para la que están dirigidos.

Desde la cuna

Cuando hablamos de juguetes educativos tendemos a pensar en puzles o aparatos que enseñan palabras y números. Sin embargo, los juguetes educativos cumplen su función desde mucho antes de que un niño sea capaz de distinguir palabras. Básicamente se utilizan desde que es capaz de ver. Así, juguetes como los colgables que se colocan en la cuna ya empiezan a realizar una función que al pequeño le ayudará mucho en el futuro, que es, por ejemplo, a diferenciar formas y colores.

Aprender inglés jugando

Con el paso de los meses, cada edad tiene su propia franja de juguetes educativos. Así, para cuando el bebé empieza a gatear, ya dispone de pequeños juguetes que le enseñan algunos animales y sus sonidos, formas geométricas que le advierten de lo que se va a encontrar en el futuro o muñecos que le muestran las habilidades que una forma humana puede tener. Con el paso del tiempo, los juguetes educativos van tomando formas y objetivos mayores, hasta que llegamos a los que enseñan a nuestros hijos a diferenciar palabras, dándoles nombre a esos animales o a esos colores que ya conocían previamente. E incluso, pensando en el futuro, ya son muchos los juguetes educativos que enseñan a los niños a desenvolverse en otros idiomas, principalmente el inglés.

Imagen de Kzenon – Fotolia

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Espacios de ocio infantiles

La verdadera patria del hombre es la infancia. Así lo decía el escritor Rainer Maria Rilke y por eso Peter Pan no quería crecer. Por este motivo, los espacios de ocio infantil, ya sean pequeños o grandes, no tienen ni tendrán fecha de caducidad, pero menos la deberían tener los juegos clásicos, que garantizan un aprendizaje sano, sencillo, muy oportuno y adaptado a diferentes edades.

Parques distintos para niños distintos

Hay espacios de ocio infantil de muchas características, todos llenos de actividades y juegos exclusivamente pensados para los pequeños. Los parques de aventuras para aquellos que les gustan los piratas, parques de atracciones para los valientes, parques con personajes animados para los apasionados de los dibujos de televisión… todos ellos distintos y para todos los gustos. En ellos los niños se evaden y, a la vez, aprenden y crecen mientras sus padres disfrutan gratamente viendo las caras de felicidad de sus hijos. Pero no se puede dejar nunca de lado el juego clásico y simple.

Los juegos son la clave

Los juegos simples y clásicos aún están vigentes y pueden resultar muy motivadores para los pequeños. Jugar al escondite, saltar a la cuerda, la gallinita ciega, las canicas, entre otros son juegos tradicionales pero efectivos que requieren que el crio se sociabilice y aprenda a seguir unas normas con el fin que el niño vaya adquiriendo una buena conducta.
Por ejemplo, en algunos de ellos el niño deberá adquirir diferentes roles, en otros, realizará pruebas mentales, y en otros, más movidos, adquirirá habilidades físicas que le harán apreciar la importancia del deporte. Todo esto indica que los padres deberían potenciar este tipo de juegos para que sus hijos adquieran ingenio y nuevos conocimientos, además de la distracción y el divertimiento que les aportará a los críos que harán que el tiempo requerido en ellos esté más que justificado.

Imagen de photofey – Fotolia

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